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La Casa de la Demanà y nuestra amistad
La casa de la Demanà, también llamada en otros tiempos "de la campaneta", es el edificio más emblemático del Parque Natural de la Albufera.
La ampliación del ala Norte de la Casa se llevó a cabo a principios de siglo XX, dejando patente la corriente arquitectónica de la época en el remate superior de la fachada norte de marcada influencia modernista.
De su primitiva construcción destacan las originales rejas curvas enjaulando pequeñas balconeras y ventanas rematadas por copetes o sombreros de la misma y unísona singularidad curva. La puerta principal está ubicada en la fachada este, dando paso la misma a un vestíbulo donde antiguamente se llevaba a cabo la “Demanà”.
Al respecto sirva el siguiente texto, copiado literalmente con la gramática de la época y alguna que otra falta ortográfica, del libro “La Albufera y La Calderería” , de Emilio Sarzo, publicado en 1906 como referencia y explicación del acto de la “Demanà”Al respecto sirva el siguiente texto, copiado literalmente con la gramática de la época y alguna que otra falta ortográfica, del libro “La Albufera y La Calderería”, de Emilio Sarzo, publicado en 1906 como referencia y explicación del acto de la “Demanà”:
“La Albufera y La Calderería”
“Hemos dicho que las querencias de las Aves las constituyen los parajes de poco fondo y que en ellas están señalados los puestos, cerca de los cuales se agrupan las palmípedas en mayor ó menor número. Esta disposición, que es en ellas una costumbre, ha obligado á que á toda tirada preceda el acto llamado la Demaná, ó elección del puesto, por orden del 1 al 30, que son los que cede el arrendatario á los cazadores y cuyos precios van en progresión descendente desde tres mil setecientas cincuenta pesetas, coste del número 1, á ciento cincuenta pesetas valor del número 30, por toda una temporada o año cinegético. Así es, que lo que se adquiere al abonarse á los puestos número 1, 2, etc., es el derecho a elegir entre todos los puestos del Lago que tengan pájaros y fúlicas, en primer lugar, segundo, tercero, etc., dependiendo ya la diversión de los conocimientos que sobre el asunto tenga el que elige.
En el poblado del Saler, y á uno de sus extremos, existe una casa de mejor apariencia que las otras, cuyo rectangular vestíbulo se halla dividido en dos partes por una verja de hierro de un metro de altura, cuyos barrotes terminan en punta de lanza. Junto á ella una gran mesa, que descansa sobre una tarima; cuatro sillones de madera cerca de ésta; bancos a lo largo de las paredes, una lámpara de petróleo suspendida y dos sobre la mesa, completan el extraño arreglo de este local, dándole aspecto de modesta sala de Justicia. Allí es donde se celebra el importantísimo acto de la Demaná, en el cual se decide la mayor o menor diversión del cazador.
En las primeras horas de la noche, víspera de las tiradas que se verifican en los meses de Septiembre, Octubre, Noviembre y Marzo, y en las primeras de la madrugada en las que tienen lugar en los de Diciembre, Enero y Febrero, el sonido chillón de una campana análoga á la de monjil convento, colocada en lo alto de la casa antes descrita, inicia el ir y venir de los barqueros á las barracas y casas de los cazadores y el aporreo de puertas y ventanas si el toque es de madrugada.
Hasta tres veces deja oír sus poco armoniosos sones, que son los toques reglamentarios, durante los cuales van abriéndose las puertas de las casas y barracas, de las que juntamente con un torrente de luz disipador de la obscuridad de estrecha sección de la calle, salen en tropel varios hombres enfundados en sus mantas. Poco á poco el espacio comprendido entre la puerta y la baranda de hierro va llenándose de cazadores y barqueros, siendo ocupados también los sillones de enea al lado de la mesa por el arrendatario que preside el acto y tres cazadores, uno de los cuales actúa de secretario: algunos abonados suelen pasar detrás de la presidencia. Como guardia de honor se colocan dos guardas á los extremos de la mesa, que son los encargados de repetir los nombres de los puestos elegidos. Transcurridos breves momentos después del último toque, se pronuncia la sacramental frase de caballers, fasen el favor de guardar un pòc de silènsi, que equivale en aquel sitio, á decir: se va a dar principio al acto.
La insuficiencia del local para contener tanto público, que le obliga a estar apiñado; la densa nube de humo producida por los fumadores, que inutiliza los ya casi apagados destellos luminosos de la lámpara suspendida; los fuertes murmullos de las conversaciones; las risotadas y el aspecto extraño que la luz de las lámparas de la mesa produce sobre los rostros bronceados de los dos guardas colocados a sus extremos, con sus manos apoyadas en la misma y sus cuerpos inclinados hacia delante, dan una nota más de originalidad á las muchas que tiene la caza en la Albufera.
Un silencio grande se produce en la estancia y seguidamente uno de los guardas pregunta si está el uno, el dos, el tres, y así sucesivamente hasta el treinta, á lo que contestan los barqueros respectivos: "si está".
Terminada la comprobación de haber concurrido todos los abonados al acto, empieza este, indicando el mismo guarda que elija el uno, y entonces el barquero respectivo dice el nombre del puesto que desea, repitiéndose por el otro guarda con voz clara el nombre del elegido, y seguidamente se anota en el libro de actas. Luego el primer guarda dice que pida el número dos, el barquero respectivo dice el nombre del puesto y el segundo guarda lo repite de modo que todos lo oigan, anotándolo en el libro de actas; después el número tres, el cuatro, y así sucesivamente hasta el treinta.
Terminada la elección de puestos por los abonados, entra en la elección por los cazadores que previamente han entregado los duros ó un duro al arrendatario, ó sea la Demaná de puestos en sórt, llamándose así porque se introducen en un bombo tantas bolas como peticionarios hay á esta clase de puestos, con números correlativos, eligiendo el primer lugar aquel que lleva el número idéntico al que sale primero y así sucesivamente. Los que cuentan con la amistad del arrendatario ó pagan un duro más que para entrar en el sorteo, piden lo que se llama al tall, esto es después de los puestos de abono y antes de los de suerte, y con esto se dá por terminado el acto.
Los cazadores y barqueros desfilan llenos de ilusión y la mayoría satisfechos de la Demaná tenida, prometiéndoselas muy felices, sin pensar que los desengaños son más que las satisfacciones.”
Se pueden encontrar muchas referencias a la casa de la Demanà en el famoso libro de Blasco Ibáñez “Cañas y Barro”:
“Cañas y barro”
“Tonet vio la casa llamada de los Infantes, un piso bajo de piedra, con alta montera de tejas rasgada por varias lucernas: un caserón del siglo XVIII, que se desmoronaba lentamente desde que los cazadores de sangre real no venían a la Albufera, y que en la actualidad estaba ocupado por una taberna. Enfrente estaba la casa de la Demaná, edificio de dos pisos, que parecía gigantesco entre las barracas, mostrando en sus desconchadas paredes varias rejas curvas y sobre el tejado un esquilón para llamar a los cazadores al reparto de los puestos.”
Actualmente la Casa de la Demaná esta cedida por sus propietarios a la Asociación Juvenil “Amics de la Casa de la Demanà” y a la Falla de El Saler. Estas entidades vinculadas con el Pueblo de El Saler ejercen sus actividades en la casa tal como tienen establecido con sus propietarios.
La Asociación Juvenil está llevando a cabo una restauración -dentro de sus humildes posibilidades económicas- de la casa, para intentar llegar a los fines de la creación de la misma, que son estos: la promoción, difusión y recuperación de la cultura local, profundamente vinculada a la Albufera de Valencia, a través de la recuperación de tradiciones culturales mediante la creación de actividades tendentes a la rehabilitación de la “Casa de la Demanà”, así como la realización de actividades lúdicas organizando jornadas medioambientales (limpieza de la Albufera, plantaciones de plantas en zonas degradadas...), musicales, gastronómicas etc.; así como la organización de exposiciones de pintura, fotografía, etc. Creación de talleres artesanales y costumbristas.