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por Jaime Dasí Ferrer
Queridos y apreciados vecinos y amigos del Saler con toda humildad y con vuestro permiso quiero dirigirme a todos vosotros desde este llibret de la falla del Saler 2009.
El objeto de mi participación en este “llibret” es el poder hacer un trabajo lo mejor posible de los orígenes históricos del poblado del Saler y sus contornos buscando en documentos históricos libros, archivos, historiadores, cronistas, tratados y decretos.
La descripción más antigua que conocemos de nuestra zona en la que se menciona el lago de la Albufera es la de Rufo Festo Avieno que a pesar de que este poeta latino es del siglo IV después de Jesucristo utilizó en su famosa obra en verso “Ora Marítima” un antiguo periplo griego o púnico de 6oo años antes de Jesucristo. Entre los versos 479 y 495 describe así el lago y sus habitantes: “ levantase allí la ciudad de Cicana (Sueca) llamada así por los iberos a causa del próximo río que toma su nombre Sicano (que es el Jucar) y no lejos del desparramiento de las aguas de este, el río Turia rodea la ciudad de Tyri (Valencia), más por la parte que la tierra se aparta del mar a larga distancia la región ofrece a la vista sus espaldas llenas de malezas, por allí vivían apacentando numerosos rebaños los beribraces, gente bozal y feroz que alimentándose con leche y queso sustancioso vivían robusta a manera de fieras. Por detrás de esto corre la sierra Capasia con mucha elevación y aquellas playas desnudas de vegetación se extienden hasta los términos de la derruida Chersoneso. Junto a ellas se extiende el lago de las nácaras “la Albufera¨ nombre que le dio la costumbre y en medio de él se levanta una pequeña isla “Montañeta del Sants” que produce olivos y por esta razón consagrada a minerva.
También el autor romano “Plinio el viejo” sabio naturalista escribió a mediados del siglo I después de Jesucristo “regio edetana amoeno praetendente sestagno ad celiberos recedens” traducimos el párrafo latino del famoso naturalista muerto en la catástrofe volcánica que destruyó Pompeya de este modo: “la región de Edetania ante la cual se extiende una amena laguna que penetra hasta los Celtiberos” también lo llaman “nacarum stagnum”. Como vemos pues en la antigüedad ibérica y romana fue designada nuestra Albufera como “lago de conchas y estanque ameno”.
La Albufera de Valencia, (del árabe البحيرة al-buhayra, "el pequeño mar") es precisamente un lago en comunicación con el mar por lo que pertenece al grupo llamado por Houd “penilago” cuya etimología es semejante a la de las penínsulas.
El monte “dehesa de la Albufera “es una lengua de tierra arenosa situada entre el lago y el mar mediterráneo y está constituido por dunas fijadas por una grande extensión de pinos y plantas bajas.
Después de la reconquista de Valencia por el rey Don Jaime I, este reparte tierras, castillos, pueblos y casas entre sus tropas, prohombres y demás cristinos venidos de Aragón, Navarra y Cataluña, pero el rey se reserva para sí la Albufera y dehesa de Valencia según decreto del día XXVIII mensis juni ano MDLXVIII (archivo general del reino de Valencia Real Patrimonio secuela del libro negro, folio 128). Desde la reconquista en el año 1238 hasta el año 1927 que fue comprada al estado español por la ciudad de Valencia, siempre el lago y la dehesa de la Albufera perteneció a los reyes de Aragón y después a los de España, era el baile del rey encargado de cobrar el quinto del pescado y la ganancia de las salinas.
El poblado del Saler esta enclavado en la parte occidental de la dehesa y a espaldas de la Albufera, hoy campos de arroz. El nombre del pueblo del Saler proviene de las antiguas salinas situadas entre el lago y la dehesa enfrente de la Mata del Fang.
El 28 de abril de 1958 concedió el rey a Bernardo de Cardona una barraca sita en la conca de la Albufera y un huerto próximo, destaca la explotación de las salinas cuyo producto fue durante muchos siglos intervenido y tanto su obtención como su venta reguladas por el rey. Describe las salinas Escolano en sus “décadas” diciendo “al lado que mira el mar subiendo de Valencia a mediodía tiene este nivel de naturaleza una famosa dehesa de espeso jarral que media entre el mar y la Albufera, de andura de medio cuarto de legua y tres de longitud y viene a remontarse en la desembocadura de la laguna. Es vedado de su majestad y de grande recreo por la mucha caza de codornices, jabalíes, francolines y conejos. En este espacio una legua antes de llegar a dicha boca se ven las salinas que abastecen copiosamente de sal la ciudad y su comarca. El primer nombre que se da al emplazamiento del pueblo del Saler es de “barraca de la sal” y después se construyeron más barracas formando un pequeño núcleo de población con la denominación de “El Saler”.
El rey don Juan I, hijo del rey don Pedro III el 20 de abril de 1394, hizo en Paterna donación a su esposa Violante, de la Albufera, las salinas y la dehesa. El emperador Carlos V, el 2 de octubre de 1558 conmina al baile general en su pregón con penas severísimas a los que cacen, corten leña o introduzcan ganado en la dehesa, cacen o pesquen en la Albufera, es interesante la enumeración que hace de la caza que existia en la dehesa y en el lago: conejo, liebres, ciervos, jabalinas, cabras montesas, francolines, perdices y anades, etc. Se concedía a los pescadores de la Albufera para uso en las barracas del Saler y el Palmar ramas de árboles procedentes de las podas en caso de no bastar para sus necesidades la leña del monte bajo, eso con permiso del intendente. Para evitar fraudes en el pago del quinto de la pesca al rey fue establecido que no se pudiera sacar el pescado capturado en el lago y sus acequias sino por los puertos de Catarroja, Silla, Gola de la Albufera o Saler bajo la pena de tres libras y pérdida de pescado.
En el año 1558 ya se nombra el puerto del Saler. Los pobladores del Saler vivían de la pesca y de la caza, en el lago la caza hizo mas famoso al poblado que fue visitado por casi todos los reyes de España para cazar y ver como pescaban en sus propiedades. Quedaba prohibido a toda de persona de cualquier estado o condición, incluso los pescadores, cazar cualquier clase de pájaros. Se levantaba la prohibición los días de San Martín y Santa Catalina. Estos dos días eran fiesta grande en el Saler, se celebraban ferias con mucha música, paradas de turroneras, torrat, frutos secos, tenderetes, etc. El pueblo se llenaba de cazadores de toda Valencia y pueblos de alrededor.
El 25 de noviembre de 1802 llegaron a Valencia los reyes Don Carlos IV y Doña María Luisa con los príncipes sus hijos y su inseparable Godoy, sin duda teniendo en cuenta la fecha de una de las más famosas cacerías de la Albufera, la llamada “Feria de Santa Catalina”. El rey y la reina salieron de Valencia al romper el día, llegaron a la Albufera y en seguida se embarcaron y empezó la cacería. El rey cazó muchas fochas y ánades, luego empezó la pesquera y también pescaron muchos peces y anguilas. El rey se divirtió mucho y la reina dijo que se había divertido viendo como cazaban y pescaban. Después empezó la comida que tubo lugar en el Saler. Al rey le gustó mucho las anguilas “a l’ast”, comió tantas que tuvieron que quitárselas de delante. A consecuencia de este echo, se comentaba irónicamente por Valencia que ya no quedaban anguilas en la Albufera porque se las había comido todas el rey en el Saler.
También el rey Fernando VII acompañado por su augusto hermano Don Carlos María Isidro y su tío el infante Don Antonio fueron al Saler y embarcados les dieron al rey y a su séquito una vuelta por el lago y les ofrecieron anguilas aderezadas al estilo del país, es decir, en “all i pebre”.
El 26 de octubre de 1863 la emperatriz de Francia Eugenia de Montijo visitó y cazó en la Albufera, embarcando en el pueblecito del Saler donde gran multitud se agolpaba a la orilla del lago contemplando el vistoso aspecto que presentaban la emperatriz, su séquito y las barcas ricamente engalanadas.
Los edificios y casas más significativas del Saler eran la “Casa del Rey”, hoy desparecida, situada en frente de la famosa “Casa de la Demanà” donde se subastaban los puestos de caza de la Albufera.
El Saler junto con el lago y la dehesa de la Albufera que desde Jaime I (1238) pertenecieron siempre a las Casas Reales, Corona de Aragón y Española, el año 1927 pasó a ser propiedad del Ayuntamiento de Valencia que la compró al Estado Español. Fue por entonces cuando se construyeron en el Saler por parte de familias ricas acaudaladas de valencia varias casas para pernoctar durante los días de cacería. Hoy algunas desaparecidas por las construcciones de grandes inmuebles de pisos y apartamentos.
Actualmente el pueblo de el Saler, con unos 500 habitantes aproximadamente, es una pedanía de Valencia perteneciente a l’Horta Sud y está enclavado dentro del Parque Natural de l’Albufera. Sigue siendo un pueblo acogedor que con sus playas y dehesa siempre fue y es visitado por infinidad de turistas españoles y extranjeros.